“Las señales apuntaban a un eclipse total, y aunque buscaba a tientas otra lectura, la imagen de esa oscuridad me iba atrayendo gradualmente, me seducía por la simplicidad de su diseño. No haría nada por impedir que ocurriera lo inevitable, pero tampoco correría a su encuentro. Si por ahora la vida podía continuar como siempre había sido, tanto mejor. Tendría paciencia, aguantaría firme. Simplemente sabía lo que me esperaba, y tanto daba que sucediera hoy o mañana, porque sucedería de todas formas. Eclipse Total.”
“Al final el problema no era la pena. La pena era la primera causa, pero pronto dejó paso a otra cosa, algo más tangible de efectos más calculables, más violento en el daño que producía. Toda una cadena de fuerzas se había puesto en marcha, y en un momento determinado empecé a bambolearme, a volar alrededor de mí mismo en círculos cada vez más grandes, hasta que finalmente me salí de órbita”.
Estos fragmentos me producen la sensación de que, cualquiera que sea la circunstancia y la persona, en algún punto la toca. Como si hubiese sido escrito para que el lector sienta que hablan de uno mismo. Y sin embargo no creo que haya sido la intención. De hecho en el contexto del libro, el protagonista se refiere a una situación por demás particular. Sería interesante saber qué les genera a ustedes.