25 de marzo de 2007

¿Ni olvido ni perdón?

Sería fantástico, no tropezar dos veces con la misma piedra. Pero parece ser complicado.
Como Robando Letra se trata de esto, quiero releer junto a ustedes un extracto del prólogo de Nunca Más.

"Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus celdas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inútiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa.
En cuanto a la sociedad, iba arraigándose la idea de la desprotección, el oscuro temor de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoderándose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: "Por algo será", se murmuraba en voz baja, como queriendo así propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacilantes, porque se sabía de tantos que habían sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpables de nada; porque la lucha contra los "subversivos", con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epíteto subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible."

18 de marzo de 2007

Uno Cortito

"Quien dice tener la conciencia tranquila,
es porque tiene mala memoria"


Una conocida mía amante de las frases, Analía, me "arrojó" ayer con esta. Yo asumo que tengo mala memoria, pero NO precisamente para aquellas cosas que me empañan la conciencia. Con lo cual yo vendría a tener...la conciencia intranquila...y mala memoria.
Me parece que esto de las frases populares no me conviene :)

6 de marzo de 2007

Un poquito de Alejandro Dolina

No hay sueño más grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible. Los Hombres Sensibles de Flores, en sus nocturnas recorridas por las calles del barrio, planeaban volver. Volver a cualquier parte.
A la adolescencia, para reencontrarse con los amores viejos.
A la infancia, para recobrar las bolitas perdidas.
A la primera novia, para jurarle que no ha sido olvidada.
A la escuela, para sentir ese olor a sudor y tiza que no se encuentra en ninguna otra parte.

No es posible regresar a ninguna parte. Los puntos de partida no se quedan quietos y a la vuelta ya no están. Para poder volver se necesita, por empezar, un punto de partida eterno e inmutable. Pero todo se mueve y no hay forma de detener el Universo. Créanme si les digo que nadie ha efectuado nunca jamás un verdadero regreso. El hombre que lo consiga cumplirá la hazaña más grande de la historia.

Aquí cabe una modesta reflexión. Aún cuando fuera posible volver al pasado, nada sería igual. Todos los actos de nuestra vida repetidos minuciosamente, serían distintos al estar ocurriendo por segunda vez. Esta diferencia es sustancial. Llevaríamos con nosotros la carga de la experiencia anterior. Nos estaría negada la ansiedad y la esperanza. ¿Con qué entusiasmo apostaríamos a las cartas que ya sabemos perdedoras? Alguien dirá: sería preciso borrar la memoria y volver al pasado sin recordar que ya lo vivimos. Respuesta: ¿de qué sirve volver si uno no sabe que vuelve?.


Este texto llegó a mis manos en un acto escolar del 25 de Mayo. Pero lo importante es que en mi pueblo, donde transcurrió mi niñez y adolescencia (Carhué), hubo en 1985 una gran inundación. Toda una villa entera quedó sepultada bajo un lago (Lago Epecuén). También ahí abajo del agua salada están: el predio donde solíamos festejar los días de la primavera, los balnearios adonde íbamos con mi mamá y mis hermanos en verano, el camino de eucaliptos por donde hacíamos nuestras travesías en bicicleta, y más adelante con el primer auto... el circuito automovilístico al cual papá nos llevaba a ver carreras...la pucha que los puntos de partida no existen!.
¿Qué les provoca este fragmento a quienes no perdieron el terreno de sus andanzas bajo una inundación?. ¿En qué sentido creen, de ser así, que jamás podrían efectuar un verdadero regreso?.

1 de marzo de 2007

De Joan Manuel Serrat, que andará seguido por aquí.

Contaba el nano en el concierto de Ayamonte, en 1975:
«Esta canción –esta que viene– es un homenaje pequeño, dentro de las posibilidades de homenaje que puede tener una canción. Un homenaje, decía, a una muchacha rubia, de ojos azules, que fue mi primer amor, pero así mi primer amor a lo bestia. Yo andaba descubriendo el mundo a unas cuatro cuartas del suelo, poco más o menos, y ella estaba siempre cada mañana delante mío con un guardapolvos blanco. Era mi maestra. Se llamaba –se llama todavía, por suerte para todos– Conchita Plasencia Monleón. Era la hija de la lechera de mi calle, la hija de la señora Antonia, y de ahí esa profunda relación que nos unía. Yo prefiero en vez de contarles quién era, contarles lo que dice la canción, que es a lo que vamos. Empieza como empiezan los cuentos, con aquello de "Érase una vez..." y dice: ... (la traduce) Eso dice poco más o menos la canción para mi maestra, para Conchita Plasencia Monleón...»

Como docente que soy, sentir la dulzura con que este buen señor recuerda a su maestra, me hace temblar toda la estantería. Pero me da pie para reconocer, que más allá del artista, el compositor y el cantante, este caballero es un gran "contador". Quienes hayan frecuentado sus recitales sabrán de esas fantásticas reseñas de introducción de algunas canciones...y quienes no...de a poco se las irán enterando por aquí. Quien pudiera "introducir" de esa manera...y encima que lo que sigue...sea mejor aún!...no?. Que don.
Por si les interesa, acá dejo la traducción de la canción a la que se refiere:
Érase una vez... usted, maestra,
y su mundo de tintero y banco,
pizarra y delantal blanco.
Buenos días, por la mañana, nos decíais, en pie
entre dos fotografías y una cruz,
una oración y una canción
y un beso en la mejilla.
Buenos días, maestra...
Pero usted nunca supo, maestra,
que cuando quería que cantara
que tres por una eran tres
mis ojillos arañaban francamente
las rodillas que púdicamente
usted apretaba y apretaba,
pero un número no vale
lo que una piel rosada.
A pesar de que nos hacía ir a la iglesia
y me quitaba el regaliz aquél
era un mundo pequeño y maravilloso,
un mundo de tizas de colores
que usted pintaba y usted borraba...
Sólo usted, rodeada de curas,
le daba la razón de llamarse "niños"
a un mundo de cuatro palmos.
Y si alguna vez piensa en mí, maestra,
que de sus ojillos azules
nazca siempre aquella paz
que me hacía un poco más dulce la escuela
y que no se le haga un nudo en la garganta
diciendo: «qué han hecho...», «a dónde
han llevado a mi puñado de pequeños...»
porque usted no sabía, maestra,
que el mundo es siempre el mundo,
que el hombre siempre es el hombre,
pero no es lo mismo su olor,
¡ay! maestra, que el aire de la calle.