Roberto y Marthita: los amo, son mis héroes. Han logrado ser tan buenos en ese rol de padres que con el tiempo aprendí que no es tan sencillo. Han criado 3 hijos tan diferentes con la misma polenta. Se han bancado decepciones y dolores con la frente alta y los brazos abiertos. Han dado ejemplo de lo que es ser buena persona desde cada acto que recuerdo, desde cada actitud, y así y todo cada uno de sus hijos hemos desatendido esos ejemplos, cuando ellos los aplicaban cotidianamente, no los divulgaban como frases célebres. Han apoyado nuestras decisiones de vida, aún cuando no las compartían. Le han puesto sonrisas a momentos que les producían dolor, solo para acompañarnos en nuestra felicidad. Nos mostraron lo que es ser buenos hijos y buenos hermanos, los vimos actuar como tales durante años. Tienen la dulzura de la buena gente, el afecto incondicional, la presencia eterna. Son ejemplo de laburantes, de esfuerzo y de disciplina. Nunca fueron “amigos”, fueron PADRES.
Mis viejos son esos que, como en la época de estudiante todavía me mandan "la encomienda", donde Marthita se esmera en agregar champignones y palmitos que sabe que adoro, y mi papá me ahorra en medicación (es médico) tanto a mi como a su hermana que vive en La Plata y me manda los "refuercitos" económicos que ayudan a pagar las cuotas de la batería de mi hijo y tantas cosas más. Donde vienen los cereales para el desayuno de mis hijos, pero no los Granix que compro yo, sino las cajotas de variedades de Kellogg's. Se arma la reunión de los 3 alrededor de esas cajas, para mi es la cajita felíz.
La vida me quitó un hijo, y yo sentí que se terminaba el mundo. Hasta que me di cuenta que no solo tengo dos hijos maravillosos, dos hermanos ejemplares, sino este par de padres únicos, increíbles, que han gastado emociones tratando de levantarme del pozo, dando consejos como si fuese una nena todavía. La pucha, a esta altura en la que yo debería estar devolviendo tanta satisfacción la cosa sigue al revés: ellos siguen dando.
No quiero ofender a nadie, pero gente, los mejores padres: LOS TENGO YO!.
¡¡¡GRACIAS ETERNAS VIEJOS!!!!
