30 de octubre de 2008

UN CANJE: El jueves imaginario

Tutututut... tutututuut... el despertador. Voy a empezar a odiarlo. Me arranca del nido, pero trato de abandonarlo sin que se entere, sin desarmárselo.

Igual cuando dormís, dormís. No te desperté. Todo bien.

En el baño miro sin ver el espejo y repaso la rutina entre lapsos de mente en blanco. Que raro que funciona mi cabeza cuando recién me levanto. Como a “intervalos”. Pero no importa.

Durante la caminata al laburo cada cosa va ocupando su lugar al ritmo de lo que tenga ganas de escuchar.

No sé que vas a hacer hoy, por donde vas a andar. Pero sé que en algún momento del día nos vamos a encontrar, porque nos buscamos. Eso mantiene mi cara relajada y mis ganas vigentes. Seguís tu vuelo y yo sigo el mío. Y de a ratos volamos juntos.

En el cole me saludan bien. Eso es bueno, siempre hay alguna que otra cara de pocos amigos, pero las que me interesan me sonríen.

Empieza mi actividad de sanguijuela. Aprendí a absorber de estos pibes la energía que emanan, me cargo. Y me gusta saber que les puedo devolver un poco de esa energía: procesada, pasada por años, pasada por afecto y por ganas.

(Venís a mi mente... te imagino... te veo... listo.)

Más rutina no tan rutina.

Y me voy. A distintos lugares, camino. Pienso en qué comer. En qué comerás. En si comerás. Te cuido a la distancia. De a poco voy volviendo. Qué comerán los nenes... a ver a ver... algo que cuando les diga, les dibuje una sonrisota a cada uno.

Reencuentro. Que lío. Hablan al mismo tiempo. Todo a la vez todos juntos. No sé de que extraña manera logro decodificar los bla bla bla y se ordenan esas historias individuales.

Si duermen un rato puedo pensar, o escribir un poco, o leer, o todo eso con una buena música de fondo.

Rutina, rutina no tan rutina.

Que tendrás ganas de comer?. Volvés. A pesar del cansancio, tus ojos siguen siendo tus maravillosos ojos, que es donde primero se te nota el cansancio. Pero te seguís viendo lila. Lila brillante. Sé que en algún momento vas a sentarte conmigo a contarme tu día y a escuchar el mío.

Dejame que te abrace. Que te mire. Te extrañé. Pero estás ahí.

Ponete la tele que ordeno el nido. Y pongo el despertador otra vez.

Rutina, rutina, no tan rutina.

Hey vidita, te propongo un canje: te cambio los martes 2 por los jueves 4. De un “martes 2 real” a un “jueves 4 imaginario” hay una gran distancia. Tanta que es un abismo. Dale, te canjeo. ¿qué me pedís a cambio?.

2 de octubre de 2008

A ver si me convencen...

Me gusta discutir sobre el amor, sobre todo porque en estos tiempos es una palabra que me está costando definir. Por eso está vez le robo a alguien que me mandó esto por mail, como para ver si debatimos un poco. ¿O el amor está en desuso?.

"Es positivo que logrés estar con la persona que querés sin dejar de ser quien sos y aceptando al otro sin exigirle cambios; si al estar juntos pueden vivir, disfrutar, acompañar y vibrar las mismas sensaciones y sentirse orgullosos el uno del otro.
Si se sienten esos celitos que hacen que uno se arregle, se dedique, teniendo en cuenta al otro, tratando de seducirlo; si se puede proyectar alguna cosa en común; si se comparten los gustos, deseos y se complementan objetivos; si se respetan las libertades individuales y se estimula al otro a crecer, a mejorar, a madurar; si se puede pensar en uno mismo sin olvidarse del otro; y a todo esto hay que sumarle una dosis justa (pero necesaria) de pasión; ahí sí, cuando todas estas cosas confluyen entre dos, yo estoy seguro de que eso es el verdadero amor.
El verdadero amor no debe ser obsesivo, sino comprensivo; no tiene que juzgar, sino entender; no debe encerrar, sino liberar;no tiene que obsesionar, sino permitir. Si se logra contar con este buen equipo, se puede decir, ahora sí, que es verdadero amor."