16 de junio de 2016

Juguemos!

Me gusta este juego. Porque los dos inventamos las reglas.
Me encanta jugar con vos, porque jugas lindo y limpio.
Y cuando me aburro de tu juego, barajás y das de nuevo.
Lográs que no me aburra de jugar.
Y que me ría, como debe ser con los juegos.
Me gusta inmensamente, que no sea del todo un juego.
Jugame más, jugame siempre, que yo me prendo.


8 de junio de 2016

LOCA!

FLUYAMOS Y DISFRUTEMOS.
LO QUE PODAMOS.
AL FINAL, ERAS TODO UN POETA!
QUE TE QUIERO, QUE TE APLASTO, QUE TE ADMIRO, QUE TE MATO.
Y DESPUÉS TE RESUCITO,
PORQUE ME RESUCITA.

31 de mayo de 2016

Final sin fin

Al final, la tipa era una veleta.
Se lavó la cara, se envalentonó, y salió dispuesta a poner los puntos.
Le duró poco. Todo. La cara limpia y el valor.
Con un solo abrazo la convencieron de todo lo contrario.
No sabía si lloraba por desconsuelo, o por la bronca de perder el rumbo.
Así y todo, ante la prueba irrefutable de debilidad que experimentaba,
no cedió a los impulsos y se volvió sola.
Eso también le duró poco.
Como media hora después aceptó la oferta, entre feliz e indignada, y se dejó llevar una vez más. 
Ahí, dónde todo lo demás desaparece.
Y todo parece perfecto. Hasta parece amor.





18 de mayo de 2016

Revuelto de letras

Nunca se sufre por amor.
Se sufre por desamor.
Por desencanto, o por indiferencia.
Pero nunca por amor.
El amor no lastima.
Las que lastiman
son las personas
que no saben amar.
Y dicen, que cuando realmente amas
incluso si hubiera un millón de razones para dejarlo
todavía buscarías una razón
para quedarte.
Desecha las excusas
porque todo lo que haces, vives y tienes
o pierdes,
ha sido propia elección.


12 de mayo de 2016

BENEDETTI

DE ESO SE TRATA,
DE COINCIDIR CON GENTE 
QUE TE HAGA VER COSAS
QUE TU NO VES.
QUE TE ENSEÑEN A MIRAR
CON OTROS OJOS.



6 de mayo de 2016

Confesiones de otoño

Este espacio es mío. Es mi catarsis. Mi rincón de paz.
Y si alguien accede a él es por dos razones: o yo le otorgué la posibilidad, o cayó de casualidad.
Y vos, corazón, pertenecés a la primera de las opciones.
Yo te invité, te traje, te involucré.
Como todo en mi vida: a quien quiero, lo incluyo: en todo, con todos, con todo. 
Yo no manejo medias tintas, quiero o no. Amo o no. 
Lo otro, es para los indecisos. Para los que no saben lo que quieren. O no quieren lo que tienen.
Yo sé. Clarito lo sé. Y soy feliz por eso. Sé lo que quiero.
Seguramente no lo tenga, pero sé lo que necesito.
Llegué a esta altura de mi vida sabiendo lo que quiero.
No es poco. Te quiero. Y me quiero. Y posiblemente estos dos quereres, entren en contradicción.
La cuestión será aclarar si quererte, hace que yo me quiera menos. 
De ser así, voy a necesitar no quererte más.
Va a costar. Pero si finalmente siento que vale la pena dejar de quererte, toda mi energía la pondré ahí. En olvidarte. Y dejarte vivir tus amores reales en paz.
La felicidad en esta vida corta, es personalísima.
Cada uno arma su felicidad como le parece mejor.
Y si yo no soy la felicidad de alguien, simplemente, me fuí. 
No será la primera vez que resigno el amor y huyo. 
Pero eso, también es amor del bueno: retirarse cuándo una sabe, posta, que jamás la van a amar.